El avance de la tecnología ha dado lugar a materiales de construcción sorprendentes que mejoran tanto la estética como la funcionalidad de los edificios. Desde el hormigón translúcido hasta los ladrillos descontaminantes, estas innovaciones permiten desarrollar proyectos más eficientes y sostenibles.
Uno de los materiales más prometedores es el grafeno, que destaca por su resistencia y capacidad de conducción térmica. También encontramos fachadas dinámicas, capaces de adaptarse a la luz solar para mejorar el aislamiento térmico. Estas soluciones no solo optimizan la construcción, sino que redefinen la manera en que interactuamos con el entorno construido.